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vejados

La Paz, 23 May. (Prensa Jorge Medina).- El 24 de mayo se recuerda el Día Nacional Contra el Racismo y toda forma de Discriminación en el país, fecha destinada a tomar conciencia respecto a las actitudes de intolerancia que se vivieron en el país en 2008, cuando decenas de campesinos fueron vejados y humillados por su condición de parte de grupos radicales en la capital del país.

El exdiputado afroboliviano y actual Director General de Tierras, Jorge Medina, recordó estos hechos vergonzosos que vivió el país y que mostraron la bajeza en la que incurrieron algunos sectores de la población, ligados a la oposición política.

“Esta fecha debe ser motivo de análisis y conciencia de parte de nuestra población, porque en estos nuevos tiempos debe imperar otra ideología, otra manera de trato hacia nosotros mismos, porque la humillación, la discriminación hacia el otro no hace otra caso que dañarnos a nosotros mismos como personas”, expresó Medina.

La fecha se celebra cada 24 de mayo por aquellos vejámenes que sufrieron más de 50 campesinos en la ciudad de Sucre, en esa fecha, el 2008. En esa ocasión fueron recibidos a golpes por algunos grupos radicales y conducidos por la fuerza a la plaza 25 de Mayo, donde fueron obligados a desnudarse, para luego sufrir una serie de maltratos físicos y psicológicos.

“Las instituciones públicas haremos una reflexión y sumaremos esfuerzos para concientizar a la gente para que el diálogo y el respeto primen en cualquier tipo de conflicto. No está demás recomendar a los padres de familia a educar a nuestras hijas e hijos para que incurran en este tipo de actitudes”, manifestó.

La Ley 139 declara el 24 de mayo como el Día Nacional Contra el Racismo y toda forma de Discriminación y establece que “todas las instituciones públicas y privadas del sistema educativo boliviano, así como las entidades públicas del Estado Plurinacional de Bolivia realizarán actos públicos de educación, prevención y sensibilización en contra del racismo y toda forma de discriminación”.

cadic

La Paz, 24 Abr. (Prensa Jorge Medina).- Este 24 de abril es una fecha importante porque la radio Afrobolivia cumple su primer año de vida al aire, tras su inauguración en 2016 a través de Internet, en el sitio web radioafrobolivia.com.

El Director General de Tierras, Jorge Medina, expresó su beneplácito por el año cumplido y destacó que esta emisora se destaca de las demás por ser un medio de comunicación destinado al uso del pueblo afroboliviano, además de ser parte de una de sus reivindicaciones comunicativas.

“Es el primer año de nuestra radio Afrobolivia, un emprendimiento anhelado por el pueblo afroboliviano porque llega a ser el amplificador de su voz y de sus reivindicaciones. Agradecemos a nuestra audiencia por elegirnos y aceptarnos en este primer año”, expresó Medina.

Pero no solamente es el aniversario de la emisora web, sino también del programa radial Raíces Africanas, que cumple 18 años de vida como espacio de información y entretenimiento para el pueblo afroboliviano y la población boliviana en general.

“Este emprendimiento llega a su mayoría de edad como el principal programa que aborda la temática negra en el país, pero sobre todo como producto de entretenimiento e información destinado y al servicio de toda la población en su conjunto”, indicó el exdiputado afroboliviano.

Medina indicó que el programa se caracteriza por emitirse los viernes a partir de las 19:00 por diferentes radios de los Yungas de La Paz y por radio CEPRA 89.2 FM en la sede de Gobierno.

 

La celebración se festeja por tres porque, también, es el aniversario del Centro Afroboliviano para el Desarrollo Integral y Comunitario (CADIC), una institución destinada a ayudar al pueblo afroboliviano a través de diferentes programas y proyectos destinados a su empoderamiento, liderazgo y progreso integral en diversas áreas.

IMAGEN FINAL ENCUENTRO REPARACIÓN
La Paz, 20 Mar. (Prensa Jorge Medina).- Los próximos 21, 22 y 23 de marzo Cali será la sede de un evento histórico para el país: el Encuentro Taller Internacional de Reparaciones Colectivas a Reparaciones Históricas para el Pueblo Afrodescendiente con el que se abordarán temas como la Reparación y la Justicia Transicional en Colombia.
Esta es la primera vez que se realiza un Encuentro de este tipo en Colombia. Más de 150 personas, pertenecientes a comunidades afrodescendientes, la academia, sectores del Estado y la sociedad civil, así como expert@s internacionales en el tema de Reparaciones, se encontrarán en torno al debate de promover un proceso de reparación integral para las comunidades del pueblo afrodescendiente en Colombia, vinculado a las reparaciones históricas, integrales y colectivas, como condición para superar la brecha de desigualdad racial, acrecentada por el conflicto armado interno.
El evento se hará en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial y en el Decenio Internacional de los Afrodescendientes. De acuerdo con los organizadores, el Encuentro-Taller busca no sólo diagnosticar el estado de implementación de las reparaciones colectivas para los pueblos afro en Colombia, sino avanzar en el cumplimiento de las disposiciones normativas en materia de reparación colectiva y promover una respuesta coordinada y sistemática del estado colombiano, la comunidad internacional y demás instituciones involucradas para atender la prolongada situación de crisis humanitaria de las comunidades del pueblo Afrodescendiente a la luz del Acuerdo de Paz. Algunos de los Ponentes Internacionales que participarán son:
 
Danny Glover. Actor, productor y director de Cine de Hollywood. Activista internacional de los Derechos Humanos y promotor del Decenio Internacional para los afrodescendientes.
Mireille Fanon Mendes-France. Presidente de la Fundación Frantz Fanon y miembro del Grupo de Trabajo de Expertos sobre los/las Afrodescendientes de la ONU.
Verene Shepherd. Vice Presidente de la Comisión de Reparaciones de la Comisión del Caribe y Miembro del Comité del CERD de la ONU.
Ajamu Baraka. Activista panafricanista de derechos humanos y candidato vicepresidente del Partido Verde de los Estados Unidos en 2016, editor y columnista colaborador del Black Agenda Report y colaborador con varias publicaciones.
Ron Daniels. Presidente del IBW (Instituto del Mundo Negro) y Convocador de La Comisión Nacional Afroamericana de Reparaciones.
Earl Bousquet. Presidente de la Comisión de Reparaciones de Santa Lucia.
Edna Roland Santos. Miembro del Grupo de Trabajo Intergubernamental para la Implementación Efectiva de la Declaración y Programa de Acción de Durban.
James Early. Anterior Director de Estudios Culturales y Comunicación en el Centro de Programas Folclóricos y Estudios Culturales de la Institución Smithsonian, Washington DC.
Pastor Murillo. Miembro del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU
Walter Altino. Antropólogo y activista del movimiento negro de Brasil, miembro del Consejo de Población para el Desarrollo de la Negro (CDCN), y anterior consejero de la secretaria municipal de Reparación de Salvador d Bahía.

 

Bernadette Atuahene. Profesora en Derecho, Chicago-Kent College of Law, Illinois Institute of Technology.
afro
La Paz, 27 Mar. (Prensa Jorge Medina).- El Director General de Tierras, Jorge Medina, informó que este viernes se presentará un libro relacionado a las reivindicaciones alcanzadas por el pueblo afroboliviano “La Política de la Saya”, texto escrito por George Komadina y Pablo Regalsky.
“Es un importante libro relacionado a las luchas del pueblo afroboliviano para alcanzar su visibilización antes y después del gobierno del presidente Evo Morales. Es una recopilación de todas nuestras acciones para ser reconocidos en la sociedad”, informó Medina.
El texto será presentado en el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef) de la ciudad de La Paz el próximo viernes entre las 10:00 y las 11:00 de la mañana.
En sus páginas, el texto da cuenta, por ejemplo, del nacimiento del Movimiento Cultural Saya Afroboliviano (MOCUSABOL), una organización emblemática del movimiento que jugó un rol decisivo en la reconstrucción de la identidad afro.
“Durante el proceso constituyente (2006-2009), este movimiento desplegó novedosos repertorios de acción colectiva y logró, finalmente, que la nueva Constitución reconozca la existencia del pueblo afroboliviano”, destaca el libro.
“La Política de la Saya” plantea una hipótesis de que la construcción de la identidad afroboliviana es parte de un proceso global que se inició en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, realizada en 2001, y que tuvo un impacto muy fuerte en los países latinoamericanos.
En esa línea es que se reconstruye los contextos políticos que precedieron y acompañaron la trayectoria del Movimiento Afroboliviano
Una amplia bibliografía, visitas de campo y entrevistas a diferentes representantes del pueblo afroboliviano anteceden a la construcción de este texto. Entre los dirigentes emblemáticos del movimiento que fueron entrevistados están Jorge Medina, Julia Pinedo, Paola Yañez Inofuentes, entre otras.
racismo no
Los días 9 y 10 de diciembre del 2016, un grupo de activistas, representantes de entidades intergubernamentales y donantes y representantes de la academia se dieron cita en la Universidad de Cartagena de Indias, Colombia, en el simposio Después de Santiago: El Movimiento Afrodescendiente y los Estudios Afrolatinoamericanos. Convocada por la Universidad de Cartagena y el Instituto de Investigación Afrolatinoamericanas (ALARI) y con el apoyo de la Fundación Ford, la reunión tuvo como metas principales la revisión de la producción académica en los últimos 15 años sobre el tema afrolatinoamericano en general y afrodescendiente en particular y la definición de demandas por parte del activismo y las comunidades con respecto al conocimiento que se precisa para avanzar proyectos de justicia social en Latinoamérica. Este evento dio continuidad al simposio Afrodescendientes: quince años después de Santiago. Logros y Desafíos celebrado en la Universidad de Harvard en diciembre de 2015, en el cual activistas y delegados de entidades intergubernamentales y donantes dialogaron sobre los aciertos y retos del movimiento afrodescendiente en Latinoamérica.
 
En esta reunión en Cartagena, participaron activistas de Colombia, Argentina, Brasil, Uruguay, Honduras, Bolivia, Perú, República Dominicana y Cuba. Las entidades intergubernamentales que tuvieron presencia en el simposio fueron la Fundación Ford, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de Estados Americanos y el Comité Internacional para la Eliminación de la Discriminación de la Organización de las Naciones Unidas. Por último, la reunión contó con la asistencia de un grupo nutrido de académicos y académicas del Perú, Brasil, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Inglaterra, Ecuador, Cuba, Canadá y Francia.
El Simposio superó las expectativas en tanto se suscitó un debate muy enriquecedor sobre las preocupaciones y demandas actuales del activismo y la academia. En particular, hubo lugar para una reflexión detallada sobre los procesos críticos por los cuales atraviesa el movimiento en estos momentos. Un consenso se hizo visible en esta reunión, en particular entre los líderes históricos, sobre que el logro principal desde Santiago había sido la creación en Latinoamérica de agendas, marcos normativos e instituciones especializadas en la lucha contra la discriminación racial. Para ellos, el movimiento afrodescendiente había sido exitoso en visibilizar las demandas políticas, culturales y económicas de poblaciones que los gobiernos de la región habían ignorado históricamente.
 
Esos mismos líderes señalaron que los nuevos retos del movimiento se ubican en el combate del racismo estructural y tal vez con mayor urgencia en proveer respuestas a las reacciones globales y locales contra los logros de la movilización anti-racista de los últimos decenios. Sobre este último punto, hubo pronunciamientos sobre la desaceleración de la agenda de cambio iniciada en Santiago. Se habló de parálisis y también de retrocesos. Se nombró en más de una ocasión el desmantelamiento de entidades especializadas en el tema de la discriminación racial, como es el caso de SEPIR en Brasil. También se abordó la desconexión entre comunidades y entidades intergubernamentales, y, en particular, asuntos tales como el impacto negativo de las entidades donantes en la cohesión del liderazgo y la falta de utilidad de los estudios realizados por esas entidades en el bienestar y empoderamiento de las comunidades, en lo correspondiente a su poca efectividad para movilizar recursos y voluntades políticas. Por último, dentro de los temas críticos hubo varias intervenciones sobre la cooptación y des-politización de las agendas de justicia social por parte de los gobiernos de la región. En términos más específicos se mencionó el incumplimiento de promesas de cambio y el uso y abuso gubernamental de retóricas de justicia social (véase por ejemplo temas como las acciones afirmativas y la distintividad étnica) sin un correlato con políticas públicas efectivas. Todo lo anterior llevó a quienes participaron a reclamar el diseño de estrategias enfocadas en la defensa de los logros de las décadas pasadas y en la implementación efectiva de reformas estructurales.
 
Otro tema recurrente fue la reflexión sobre procesos políticos macros como los logros electorales de tendencias de extrema derecha a nivel global y de su potencial impacto en la causa anti-racista. Se expresó una genuina preocupación sobre esta normalización de discursos racistas, xenófobos, misóginos, y se consensuó sobre la necesidad de activar la movilización social para contrarrestarlos. En ese sentido, fue una constante durante los dos días de la reunión el reclamo sobre la necesidad de reorganizarse, diseñar nuevas agendas y redefinir el modelo de alianza estratégica con entidades intergubernamentales y donantes.
 
Vale resaltar que un área de debate en el simposio fue el de la pertinencia o no de repensar la identidad afrodescendiente. Un tema que produjo disenso, en ese particular, fue el de la insistencia en el trauma post-esclavitud. Mientras hubo posiciones en defensa de reconocer la relevancia del daño psicológico/emocional/económico de la esclavización de millones de personas de descendencia africana, otras defendieron la idea de que ese énfasis impedía reconocer la pluralidad de los modelos de auto-representación de muchas y muchos afrodescendientes. Prevenía, de igual forma, el reconocimiento de que la esclavización no había afectado solamente a personas provenientes de África. También se suscitó un intercambio sobre la pertinencia de seguir usando el término ‘afrodescendientes’. Mientras que para algunos ese calificativo impide la autoconciencia del verdadero origen étnico, para otras voces el término mantiene su efectividad en tanto aglutina aspectos tales como la procedencia geográfica ancestral de las comunidades, la singularidad de tener una historia de larga data en las Américas y su condición de ser un pueblo disperso en diferentes jurisdicciones nacionales. En esta misma línea se subrayó la relevancia que aún mantiene el término afrodescendiente para identificar a las comunidades simultáneamente como sujetos de derechos y agentes de cambio social, político, económico y cultural.
 
En esta misma línea hubo quienes insistieron en la categoría de “pueblo” desechando la de población o comunidades, en tanto la primera se debe asumir como una “expresión civilizatoria propia de Latinoamérica” sin la cual el término afrodescendiente solo es un término vacío. También se hicieron visibles reclamos sobre la necesidad de revisar el concepto afrodescendiente desde diferentes enfoques: según los contextos nacionales, el feminismo, las comunidades y el barrio. En sentido general se hizo manifiesto un consenso sobre la necesidad de asumir que la existencia de una agenda política común no implica eclipsar la pluralidad de experiencias y demandas provenientes de las comunidades. Por último, algunas voces propusieron considerar una transición de las políticas centradas en la identidad y la cultura, hacia otras con mayor énfasis en el cambio estructural.
 
Como se mencionó al inicio, la razón de ser del simposio fue la de facilitar un espacio en el que representantes de la academia, el activismo y entidades multilaterales reflexionaran sobre las contribuciones pasadas y desafíos futuros de la producción académica con respecto al tema afrodescendiente en particular y lo afrolatinoamericano en general. Las ponencias procedentes de la academia abordaron temáticas disímiles, desde el estado del arte de los estudios afrolatinoamericanos, la distintividad cultural como un recurso epistémico y de movilización social, el impacto de las políticas de acción afirmativa en el bienestar de las comunidades, las políticas de género en el movimiento afrodescendiente, el uso de la tecnología como medio para la acción política vinculadas a la tecnología y hasta la co-creación de conocimiento entre activismo y academia y la investigación participativa basada en la comunidad.
 
Los activistas, por su parte, se enfocaron en señalar sus demandas principales con respecto al conocimiento que en su opinión necesitan las comunidades. A pesar de que se reconoció explícitamente a la academia como un ámbito plural y que una parte de ella había jugado un papel de suma importancia en la movilización de las y los afrodescendientes, se hizo referencia a que en ocasiones las investigaciones provenientes de las universidades extraen información de las comunidades, pero no comparten con ellas el conocimiento que producen. Hubo, de igual forma, señalamientos sobre la necesidad de que se genere conocimiento útil e inteligible sobre aspectos como la auto-suficiencia económica, la formación de capacidades empresariales en las comunidades, el manejo eficiente de los mecanismos normativos existentes y la construcción de políticas públicas con sello comunitario. Se insistió, de igual forma, en la urgencia de democratizar el conocimiento o, en otras palabras, en la premura por reconocer los saberes provenientes de las comunidades y la pertinencia de identificar a estas últimas como co-creadoras y no sólo como meras destinatarias de las investigaciones desarrolladas en las academias.  Justo en abierto apoyo a esta línea de pensamiento, en el simposio tuvieron lugar intervenciones artísticas que mostraron formas alternativas de promover conocimiento y articular la movilización social.
 
El valor de este simposio se sitúa más allá de la oportunidad que brindó para realizar un recuento sobre lo acontecido en estos 16 años de la relación entre academia y el movimiento afrodescendiente. Además de pensar el pasado, esta reunión sirvió como plataforma para identificar desafíos futuros y agendas de cambio social. Una de las ideas que recibió mayor apoyo fue la de la necesidad de repensar la movilización política para conectar con las bases y las nuevas generaciones. Se hizo particular referencia a la necesidad de tener presente la perspectiva de las nuevas generaciones en lo concerniente a las prioridades políticas, los modelos de organización y la construcción de proyectos de justicia social.
 
En ese mismo orden, algunas voces se pronunciaron a favor de una relación más efectiva entre las bases y los/las líderes/lideresas, exigiendo a estos últimos una mayor sensibilización con la pluralidad de experiencias y demandas de las comunidades. De manera puntual se hizo un llamado a reconocer miradas interseccionales como forma de exponer las complejidades de las experiencias de opresión. En ese sentido se demandó una mayor atención a la necesidad de hablar y pensar victimización desde el punto de vista de género, y a la escasa atención prestada a la intersección entre, por un lado, racialidad e identidades sexuales y grupos etarios, por el otro. Se mencionó de igual forma, la escasa visibilidad del tema de las discapacidades o capacidades diferentes.
 
Ya de forma más puntual se hizo referencia a la necesidad de redefinir los mecanismos de negociación con los aliados del movimiento. En particular, se planteó la urgencia de reconectar con las instituciones multilaterales y donantes, esta vez contando con demandas claras de cuál debe ser el tipo de acompañamiento que éstas deben brindar a las comunidades. De forma complementaria se insistió en la necesidad de incorporar los significados y demandas genuinas de las comunidades en las agendas institucionales. Debe resaltarse que no faltaron llamados a pensar en cómo es posible lograr el cambio social sin contar con los marcos institucionales existentes.
 
Se decidió al final definir un plan de acción que permita guiar la movilización. Particular énfasis tuvo la idea de que deben plantearse acciones que vayan más allá de demandas inmediatas, propias de la agenda antidiscriminación, para imaginar nuevos proyectos de sociedad enfocados en la erradicación del racismo estructural. Dos preguntas a responder que apuntan a nuevas estrategias son: a) cuáles son los conceptos fundamentales que actúan como herramientas u obstaculizan el avance del movimiento y b) si ha llegado el momento de superar el plan de acción diseñado en Santiago en el año 2000. La respuesta a esta última implicaría una redefinición de la perspectiva de la agenda regional a seguir.
 
Alejandro Campos García
Rosa Campoalegre
Silvia Valero
Romero Rodríguez

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